En el mostrador vi la hoja de ingreso de Solomiya. En la esquina superior, escrito con lápiz rojo, aparecía: «policía notificada». Debajo había hora, firma, evaluación primaria y un espacio reservado para fotografías médicas.
Esa clase de orden suele tranquilizar a los familiares. A mí me aterrorizó, porque sabía exactamente qué significa cuando un hospital empieza a proteger pruebas antes de proteger explicaciones.