PARTE 2
Mateo dio dos pasos hacia adelante, colocándose junto a Héctor con una actitud de absoluta posesión. Miró el vientre de Valeria sin mostrar el menor remordimiento y se cruzó de brazos. —He oído que encontraste algo que pertenece a mi familia —preguntó Héctor, golpeando con la bota la madera podrida de la puerta. Mateo intervino de inmediato, alzando la voz para que ella lo oyera con claridad—. Valeria, ante la ley sigues siendo mi esposa. Lo que encuentres en este basurero también es mío. Exijo el 50% de ese oro ahora mismo. Valeria sintió que se le escapaba el aire de los pulmones. El hombre que le había robado sus últimos 900 pesos de alquiler regresaba, movido únicamente por la codicia de 20 monedas antiguas.
—Vendiste este jardín.