Negro.
Grueso.
Las letras doradas eran casi irreales.
Gabriel Delacourt.
Un nuevo espasmo la sacudió, un sonido que ya ni siquiera era un grito. Solo ese sonido crudo y agonizante que emite un cuerpo cuando se da cuenta de que está a punto de ser destrozado por tres destinos a la vez.
Gabriel pulsó un botón en la mampara.
“Dígale a la clínica que llegaremos en dos minutos”, dijo. “Y dígale al profesor Vasseur: trillizos, treinta semanas, posible desprendimiento de placenta”.
Valérie lo miró fijamente, jadeando.
“¿Cómo… cómo lo sabes?”
Él la miró al vientre, luego a los ojos.
“Porque el expediente que la familia de tu marido enterró esta tarde no se quedó enterrado”.
Esa frase se le quedó grabada en la mente mucho después de que la camioneta se detuviera bajo el toldo de la sala de urgencias de una clínica privada en Neuilly que jamás habría podido pagar.
Las puertas se abrieron.
Las enfermeras entraron apresuradamente.
Hablaron de bajarle la presión arterial.
Un ritmo cardíaco fetal inestable.
Una cesárea de emergencia.
Gabriel salió a la lluvia junto a la camilla y pronunció solo cuatro palabras.
Cuatro palabras, pero todos aceleraron el paso de inmediato.
“Salven a los cuatro”.
Las luces del quirófano eran demasiado brillantes.
La luz se redujo a las voces rápidas, las órdenes tajantes, los guantes, las mascarillas, los formularios que firmaba casi a ciegas. Una enfermera preguntó dónde estaba su esposo. Valérie casi se echó a reír. Otra preguntó quién era el responsable financiero del procedimiento. Antes de que pudiera responder, Gabriel dio un paso al frente y firmó con mano firme, la misma mano con la que hombres como él compraban corporaciones enteras y destruían imperios antes del almuerzo.
Su visión se nubló.
Lo último que escuchó antes de caer bajo los efectos de la anestesia fue al médico susurrando:
“El señor Delacourt ya ha pagado todo”.
Al despertar, la habitación era privada, silenciosa y de una belleza casi empalagosa.
Paredes color marfil.
Sábanas perfectas.
Un ramo de peonías blancas junto a la ventana.