Autoritaria.
Todos se quedaron paralizados.
Elena abrió los ojos.
Un hombre alto.
Un hombre de traje negro entró, seguido de sus asistentes y el director del hospital.
—¿Quién es usted? —preguntó el doctor.
—Detenga el procedimiento —dijo el director con urgencia.
El hombre se acercó.
—Elena Morales.
Ella lo miró fijamente.
—No la conozco.
Hizo una pausa.
Luego dijo:
—Soy Alejandro Salvatierra.
La sala quedó en silencio.
Ese nombre significaba poder.
Control.
Miedo.
El corazón de Elena latía con fuerza.
—¿Qué quiere? —preguntó.
—Impedir que cometa un error —dijo en voz baja.
Le mostró la verdad.
Meses antes, en un evento de negocios, la habían drogado.
Él la había encontrado.
Intentó ayudarla.
Pero todo había sido manipulado después.
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