Diego sabía que no podía tener hijos.
Y cuando sospechó del embarazo, lo planeó todo: el divorcio, la humillación, el silencio.
Elena tembló.
“Así que todo estaba planeado…”
“Sí.”
La verdad la golpeó como una ola.
El matrimonio.
El abandono.
Las mentiras.
Todo.
Alejandro se arrodilló a su lado.
“No te pido que confíes en mí”, dijo suavemente. “Pero no tomes esta decisión por desesperación.”
“Tengo miedo”, susurró ella.
“Yo también.”
Esa respuesta la rompió por dentro.
Se llevó ambas manos al vientre.
Tres vidas.
Tres latidos.
Cerró los ojos.
Luego los abrió de nuevo.
“No quiero la cirugía.”
Alejandro exhaló lentamente.
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