PARTE 4 FINAL
La casa de los Brennan estaba aislada, rodeada de bosque y barro.
Oliver apenas podía ver.
La lluvia caía sobre su rostro mezclándose con lágrimas y sangre.
Maisie ya no hablaba.
Eso lo aterraba más que cualquier otra cosa.
Se arrastró por el lodo sosteniéndola contra su pecho hasta llegar a la carretera.
Cada metro parecía imposible.
Cada respiración quemaba.
Entonces vio luces.
Un automóvil.
Oliver levantó una mano temblorosa.
Y colapsó.
Despertó en un hospital.
Luz blanca.
Sábanas limpias.
Máquinas pitando.
Por un momento pensó que estaba soñando.
Luego escuchó una voz suave.
—Hey… campeón.
Su padre.
El hombre tenía los ojos rojos de tanto llorar.
Oliver intentó hablar de inmediato.
—Maisie…
—Está viva —respondió su padre quebrándose—. Gracias a ti.
Oliver cerró los ojos.
El alivio casi dolía.