—Ya casi, Bug —susurró él usando el apodo que le daba desde bebé—. Ya casi.
Entonces escuchó pasos corriendo arriba.
Victoria gritaba.
—¡DETENTE!
La llave giró violentamente.
Oliver golpeó una última vez.
CRACK.
El panel cedió.
Una corriente de aire helado entró desde afuera.
Luz.
Luz real.
Oliver casi lloró.
Metió primero a Maisie por la abertura estrecha.
Luego comenzó a arrastrarse detrás de ella justo cuando Victoria bajaba las escaleras.
—¡NO!
Ella alcanzó su pierna rota.
Oliver gritó de dolor.
Pero no soltó a Maisie.
Con la poca fuerza que le quedaba, pateó hacia atrás.
Victoria perdió el equilibrio.
Y cayó por los escalones.
El golpe resonó brutalmente.
Silencio.
Oliver no miró atrás.
Solo siguió arrastrándose hacia la lluvia fría del exterior.
Hacia la libertad.