Minutos entre la vida y la muerte… y la aparición de un salvador desconocido.

Cuando entraron en la habitación, su madre había perdido el conocimiento. El hombre la cargó y ayudó a Salma a llegar rápidamente al hospital. Durante el trayecto, Salma sollozaba histéricamente, aferrándose a la mano de su madre y repitiendo: «No me dejes… Por favor, quédate conmigo…». El monitor del hospital empezó a pitar y los médicos entraron corriendo.

La puerta se cerró.

Pasaron largos minutos… luego una hora.

El médico salió con expresión seria. Salma dejó de respirar por un instante.

Dijo: «Llegaron un poco tarde… pero lo intentamos… la situación era crítica…». Salma se desplomó al suelo antes de que pudiera terminar, pensando que todo había terminado.

El médico continuó: «Pero gracias a Dios… le hemos recuperado el pulso… ahora está en cuidados intensivos».

Rompió a llorar, pero esta vez no de miedo… sino de alivio.

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