La necesidad de conexión.
La necesidad de protección.
A veces, la protección gana.
Y la soledad se convierte en un refugio.
Pero para forjar amistades verdaderas, tarde o temprano tendrás que volver a abrirte… esta vez con límites y sabiduría.
¿Y si te identificas con esto?
Tienes opciones.
Puedes aceptar que eres así y vivir en paz con un pequeño círculo de amigos.
O bien, puedes analizar si alguna de estas características se ha convertido en una barrera que ya no te beneficia.
Pregúntate con sinceridad:
¿Estoy sola porque estoy en paz conmigo misma o porque tengo miedo?
¿Son realistas mis expectativas o estoy buscando la perfección?
¿Me estoy protegiendo o estoy evitando la vulnerabilidad?
Si existen heridas del pasado, trabajar en ellas puede cambiarlo todo. Terapia, lectura, reflexión, autoconocimiento.
No se trata de bajar tus estándares.
Se trata de abrirse al mundo de forma inteligente.
Confía gradualmente.
Observar.
Establece límites claros.
Acepta las imperfecciones humanas.
Consejos y recomendaciones
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