Valeria deslizó la bandeja de plata que sostenía. El rugido resonó por todo el pasillo. Alejandro y Doña Lourdes giraron la cabeza bruscamente hacia la puerta. Los ojos de Valeria se encontraron con la mirada fría y asesina de la madre de su amado. No puedo creer lo que está a punto de suceder…
PARTE 2
El silencio en la villa se volvió sofocante, denso como el aire antes de un huracán.