—Me importa un bledo lo que pienses de esa camarera hambrienta —siseó la mujer, golpeando el escritorio—. He oído hablar de su asqueroso romance. Le pagué al comandante de la policía 500.000 pesos. Si no te casas con Jimena este sábado para salvar las acciones de nuestra empresa, mañana le pondrán joyas robadas a tu querida Valeria en su habitación. Pasará los próximos 20 años pudriéndose en la cárcel de Santa Marta, y ese bastardo que lleva en su vientre nacerá tras las rejas. ¿Entiendes?