La cuarta casa es la que ha permanecido invisible durante mucho tiempo. No porque pasara desapercibida, sino porque la gente se ha acostumbrado a observarte constantemente. Te consideran tan importante que olvidan tu humanidad. Olvidan que están hablando con alguien que te brinda retroalimentación, atención y apoyo.
Es importante entender lo siguiente: que no vaya dirigido a una persona específica no significa que sea irrelevante. Significa que es momento de alzar la voz. No con enojo ni amargura, sino con amabilidad. Dile a tu pareja que debes esperar un posible rechazo más adelante. Dile a tu jefe que tu trabajo es más valioso. Dile a tu familia que también eres una persona proactiva. No pidas demasiado, solo aquello a lo que siempre has respondido positivamente en el pasado.
Quinta Casa – Falta de alegría
Si elegiste la quinta casa, la respuesta se resume en una palabra: te falta alegría. No la alegría grandiosa y dramática, ni la que ves en las películas. Más bien, te faltan los momentos despreocupados, las consecuencias: esos instantes en los que aparentemente no pasa nada, pero te sientes vivo. Esto es precisamente lo que te falta en la vida, y no encontrarás paz sin esta alegría.
Al recordar los últimos meses, probablemente no recuerdes un solo día en el que te hayas sentido realmente despreocupado. No es que tu vida fuera mala, sino que has entrado en modo supervivencia y has recaído en viejos hábitos. Sigues adelante, saboteándote constantemente, pero no tienes otra opción. Todo se ha convertido en una carga; ya nada es un juego.
La quinta casa se manifiesta en personas que fingen que la vida es fácil y olvidan que también tiene que ser bastante común. Así es exactamente como te sientes ahora. No estás deprimido, no estás destrozado, simplemente estás desanimado. Todos los días son iguales y nada me motiva a levantarme por la mañana.