Movido por la curiosidad y la sospecha, decidió llamar a las autoridades locales. Cuando los investigadores lograron abrir la maleta en presencia de Alejandro, se quedaron completamente helados con lo que había en su interior. No se trataba de dinero ni de sustancias ilegales, sino de una colección de documentos de alta seguridad, mapas marítimos antiguos con coordenadas marcadas en el norte de España y fotografías de los años 80 donde aparecía él mismo junto a importantes figuras políticas internacionales.