6. Hipertensión arterial
Es un arma de doble filo: la hipertensión daña los riñones, y unos riñones débiles elevan la presión arterial. Los riñones ayudan a regularla equilibrando el sodio y los líquidos. Cuando fallan, los vasos sanguíneos se contraen, aumentando la presión. Si su presión arterial se mantiene alta a pesar de la medicación, es importante que sus riñones sean examinados con detenimiento.
5. Hinchazón en la cara o las manos
Si bien la hinchazón en las piernas es común, los primeros síntomas de problemas renales a veces se manifiestan en la cara, especialmente alrededor de las mejillas y los párpados. Puede notar que se ve más hinchado en las fotos o al despertarse. Este tipo de inflamación es una señal de alerta de su cuerpo.
4. Náuseas o vómitos
A medida que se acumulan desechos en el torrente sanguíneo, el sistema digestivo se resiente. Puede perder el apetito, sentir náuseas o incluso vomitar. Muchas personas lo confunden con una gastroenteritis o reflujo ácido, pero cuando es recurrente, la causa real podría ser más profunda.
3. Calambres y espasmos musculares
Si sientes calambres en las pantorrillas o las manos inesperadamente, es posible que tus riñones no estén equilibrando los minerales correctamente. Los niveles bajos de calcio o el desequilibrio electrolítico son comunes con la disminución de la función renal. Los calambres nocturnos pueden ser especialmente reveladores.
2. Manos y pies fríos
¿Alguna vez has sentido frío incluso cuando hace calor? Los riñones regulan la producción de glóbulos rojos mediante una hormona llamada eritropoyetina. Cuando esta hormona disminuye, se produce anemia, lo que provoca frío, palidez y fatiga. No se trata solo de mala circulación, sino de una señal de alerta.
1. Pérdida repentina de peso o pérdida de apetito
Esta es la señal que muchos pasan por alto y que puede cambiarles la vida. Cuando el cuerpo no puede eliminar las toxinas, el apetito disminuye. La comida tiene mal sabor, aumentan las náuseas y se pierde peso inesperadamente. Es una de las últimas señales de alarma antes de que se produzca un daño renal grave.