Sentí que algo dentro de mí se acomodaba de golpe.
Hay frases que cruzan una línea. Frases que, una vez dichas, no se pueden retirar aunque luego quieran maquillarlas. Diego todavía no entendía que acababa de decir una de esas. Ya estaba tomando aire para seguir discutiendo, convencido de que al final yo iba a llorar, él iba a levantar la voz y yo acabaría cediendo como tantas otras veces durante cuatro años de matrimonio.
Pero esta vez no.
Subí las escaleras sin contestarle.
Me gritó algo. Paola dijo mi nombre. Escuché la silla arrastrarse. Escuché pasos detrás de mí. Yo seguí derecho al baño y me vi en el espejo.
La piel ya se estaba poniendo roja. No era una quemadura para hospitalizarme, pero era real. Saqué el celular y me tomé fotos desde dos ángulos. Después dejé correr agua fría sobre la zona y, mientras el ardor subía, pensé con una claridad que no había sentido en años.
Primero llamé a Mónica, mi mejor amiga desde la universidad.
—Voy para allá —dijo sin hacer preguntas inútiles.
Luego marqué a una clínica de urgencias y expliqué que tenía una quemadura por líquido caliente en la cara. Me dijeron que fuera de inmediato y que llevara fotografías si ya las tenía.
Después llamé a una mudanza con servicio el mismo día.
Luego a un cerrajero.
Y al final, a un abogado cuyo número llevaba meses guardado sin atreverme a usar.
Cuando bajé, Diego estaba esperándome al pie de la escalera, ya en su versión tranquila, la voz medida, el tono de “vamos a hablar como adultos”, esa actuación que usaba cada vez que quería que yo me sintiera culpable por reaccionar a lo que él había hecho.
—Estás exagerando —dijo—. Paola está pasando un momento difícil. Tú deberías entender lo que significa apoyar a la familia.
Tomé mis llaves sin verlo siquiera.
—Sí la entiendo —respondí—. Lo que no voy a volver a entender es a ti.
Manejé hasta urgencias con la mejilla ardiendo, el corazón helado y una certeza insoportable en el pecho: no me estaba desmoronando.
Por fin estaba despertando.
Y Diego todavía no tenía idea de lo que acababa de empezar.