Rodéese de personas que le aporten calma, respeto y afecto sincero.
Mantenga una vida social activa, aunque sea mediante actividades sencillas y regulares.
Cuide su cuerpo con ejercicio adaptado a sus capacidades y hábitos saludables.
Estimule su mente a través de la conversación, el aprendizaje y la curiosidad.
Distanciarse, en la medida de lo posible, de entornos y relaciones que generen tensión constante.
La vida después de los 70 no se trata simplemente de añadir más días, sino de vivir con dignidad, sentido y serenidad. No existen fórmulas mágicas, pero sí decisiones que marcan una diferencia significativa.