3. La genética juega un papel fundamental
Más allá del tono de piel visible, los genes influyen en cómo el cuerpo responde a la radiación UV.
Por ejemplo:
Las variantes del gen MC1R se asocian con el cabello rojo, las pecas y un mayor riesgo de quemaduras solares.
Otros genes influyen en:
La producción de melanina
La capacidad de reparación del ADN
La respuesta inmunitaria
Algunas personas simplemente heredan una menor tolerancia al daño causado por los rayos UV.
4. El lugar donde vives importa
Tu ubicación geográfica afecta directamente tu exposición a los rayos UV.
Cerca del ecuador: Luz solar más intensa y directa
A mayor altitud: La exposición a los rayos UV aumenta entre un 4 % y un 5 % por cada 300 metros
Superficies reflectantes: La nieve, la arena y el agua intensifican la radiación UV
La estación del año y el clima también influyen. Los días soleados de verano tienen un índice UV más alto, lo que significa que puedes quemarte con el sol más rápidamente, incluso si las temperaturas parecen moderadas.