Preparación:
Bate los huevos. En un recipiente aparte, mezcla el pan rallado, el queso parmesano, el ajo en polvo y el pimentón. Sumerge cada filete de pechuga de pollo primero en la mezcla de huevo y luego en la mezcla de pan rallado, asegurándote de que quede bien cubierto.
Fríe el pollo: Calienta aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Fríe el pollo durante 5-6 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y bien cocido. Retira de la sartén y reserva.
Cocina la pasta: Cocina la pasta en agua con sal según las instrucciones del paquete, escúrrela y reserva.
Prepara la salsa cremosa: En la misma sartén, derrite la mantequilla y sofríe el ajo durante 1-2 minutos, hasta que esté fragante. Incorpora la crema y cocina a fuego lento durante 2-3 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente. Agrega el queso parmesano y sazona con sal y pimienta.
Mezcla la pasta: Agrega la pasta cocida a la salsa y mezcla bien para que se impregne uniformemente.
Para servir: Coloca la pasta cremosa en los platos y cúbrela con el pollo crujiente. Decora con perejil fresco y queso parmesano rallado.
En conclusión:
¡Este plato es una verdadera delicia! La combinación de pollo crujiente y pasta cremosa y sabrosa te encantará a ti y a tus invitados. ¡Ideal para cualquier cena festiva o una comida acogedora en casa!
¡Buen provecho!