Parte 2: Llevaban meses preparando esto y poco a poco me hicieron invisible.
¿Tu error?
Me consideraban impotente.
No lloré.
No grité.
Me quedé inmóvil.
Un silencio se apoderó de mí.
Rebusqué en mi bolso y llamé a Daniel.
Daniel no era solo un abogado; era el único que conocía la verdad.
Virex Holdings no era la empresa de Marcus.
Me pertenecía.
Yo era el accionista mayoritario, oculto tras un fideicomiso que mi abuela había creado años atrás.