¿Qué queda después de todo?
—¿Y ahora qué pasa? —pregunté.
—Las deudas están saldadas. Estás a salvo. Tu nombre puede limpiarse.
Dudó un instante.
—Ahora… tú decides qué hacer conmigo.
Miré hacia la oscuridad, mientras todo se mezclaba dentro de mí:
Amor. Rabia. Traición. Gratitud.
Todo al mismo tiempo.
—No sé qué es esto ahora —admití—. Y no podemos fingir que todo está bien.
Ella asintió.
—Pero tal vez… cuando todo termine de verdad… podamos descubrir qué queda.
—Tal vez —respondí.