PARTE 1
“Si tu marido te regala un collar, mételo en agua antes de usarlo.”
La mujer me lo dijo en un minibús lleno de gente, como si me conociera de toda la vida. Casi me río, pero algo en su mirada me detuvo en seco.
Me llamo Daniela Vargas. Tengo treinta y cinco años y trabajo como auxiliar de contabilidad en una constructora al norte de la Ciudad de México.