Ya no era la casa de un anciano.
Era la escena de un crimen.
Entonces llegó Margaret.
Vio la tela rosa y se quedó paralizada.
Ella no gritó.
Este silencio fue peor.
—Esa es de Lily —susurró—. Hice estas flores con ella.
Horas después, un agente encontró una libreta marrón escondida en una vieja funda de almohada.
El detective Bennett lo abrió.
Su rostro cambió.
Luego miró hacia la ventana trasera.
—Hay un cobertizo en el patio —dijo ella.
Los oficiales irrumpieron en el castillo a medianoche.
En el cobertizo, encontraron una puerta oculta bajo unas tablas de madera.
Y debajo de eso…
Una escalera que conducía a la oscuridad.
PARTE 2
Noé estaba parado en el patio y no podía moverse.
Había dejado de llover, pero el agua seguía goteando del techo del cobertizo. Todo el lugar olía a madera mojada, barro y algo viejo que había estado guardado bajo llave durante demasiado tiempo.
Margaret comenzó a temblar.