El momento de claridad
Subió las escaleras satisfecho.
Me quedé sola en la cocina.
En una casa que habíamos comprado juntos.
Una casa por la que yo había pagado la mitad del precio.
Una casa donde mi nombre figuraba en todos los documentos.
Tomé mi teléfono.
Me temblaban ligeramente las manos.
Y abrí la grabación.
Porque ya había empezado a documentarlo todo semanas antes.
No por miedo.
Pero por un sentimiento.
Y en ese momento lo supe:
Este matrimonio duró menos de seis horas.