No se trataba en absoluto de una simple historia de amor de juventud, ni de una deuda del pasado, ni mucho menos de una pequeña herencia económica oculta. Doña Carmen confesó con lágrimas en los ojos que la mujer que ellos conocían y amaban ni siquiera existía legalmente en los registros oficiales. Su vida entera, desde el nombre hasta su apellido, era una mentira perfectamente organizada hace décadas: reveló una identidad totalmente falsa que tuvo que adoptar de manera clandestina para poder sobrevivir a una persecución, una huida desesperada con lo puesto en mitad de una noche tormentosa en el año 1965, y la existencia real de un valioso tesoro familiar de incalculable valor histórico que dejó escondido bajo el suelo de piedra de una antigua iglesia abandonada en el norte del país, justo antes de desaparecer por completo y cambiar de vida sin dejar ni un solo rastro para las autoridades de la época.
El secreto más oscuro de Galicia: Doña Carmen rompió su silencio a los 82 años y lo que confesó dejó completamente fría a toda España…