El cruel acto cometido por soldados alemanes contra prisioneras francesas embarazadas.

 

Marguerite apretó la mano de Simone mientras permanecía a su lado. «Nos dejarán ir», murmuró Simone, no para sí misma, como si repetir las palabras pudiera hacerlas realidad, sino solo para Marguerite, como si repetirlas pudiera hacerlas realidad. Verán que no hemos hecho nada. Pero Marguerite no respondió. Conocía las historias.

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