La humillación frente a todos
Cuando me senté un momento…
la habitación quedó en silencio.
Mi suegra me miró.
Fríamente.
Con desdén.
«Las empleadas domésticas no se sientan con la familia».
Miré a mi esposo.
Tenía esperanza…
Pero él solo dijo:
«Deja de hacer un drama».
En ese instante…
algo dentro de mí se rompió.