El agua del fregadero que no drena, ese molesto gorgoteo que ignoramos durante demasiado tiempo… hasta que un día simplemente no para. Antes de llamar al fontanero, ¿y si una simple botella de agua pudiera solucionar el problema? Sí, has leído bien: una botella de plástico, unos pocos ingredientes comunes y un poco de presión. Suena raro, ¿verdad?
Un fregadero atascado: un problema cotidiano

A todos nos ha pasado: después de lavar los platos, el agua sale turbia y con un olor persistente… A menudo posponemos la solución obvia porque no tenemos tiempo o no vemos una solución inmediata. Por suerte, existe un truco sencillo y eficaz para que tus tuberías luzcan como nuevas, sin productos químicos agresivos ni desmontajes.
Sal: Tu aliada inesperada contra los atascos de tráfico
Primer paso: ¡Dirígete a la cocina! Coge un poco de sal gruesa , un aliado infalible en la cocina. Un puñado generoso (unos 100 g) en el fregadero crea un efecto ligeramente abrasivo. Esto ayuda a aflojar la grasa y los depósitos que obstruyen el desagüe. Además: al mezclarla con agua tibia, funciona como un limpiador de desagües natural.