En ese cuaderno había una receta única de las famosas Torrijas tradicionales, pero con un ingrediente secreto y un método de infusión que nadie en España conocía. Decidieron preparar unas pocas y venderlas en el mercado local. Lo que pasó después fue una locura total: en menos de una semana, la gente hacía colas de más de dos horas bajo el sol solo para comprar una porción de este increíble y jugoso postre.