PARTE 2: Corrí a la habitación.
Nada me había preparado para lo que encontré.
Hannah yacía inmóvil en la cama.
Su piel se veía grisácea.
Tenía los labios agrietados.
Parecía alguien que había sido abandonada durante semanas.
A su lado, el pequeño rostro de Owen ardía de fiebre.
No le habían cambiado el pañal.