Clara retrocedió por un instante, con el corazón a punto de estallarle, y luego tomó aire como quien se lanza al vacío. Preparó agua caliente, pinzas finas de costura y alcohol. Elías, pálido y sudoroso, la miró con desconfianza y miedo. Ella escribió con mano firme:
“Hay algo dentro de tu oído. Déjame sacarlo.”
Él negó con violencia. Le arrebató la libreta y escribió:
“Es peligroso.”
Clara tomó el lápiz y respondió: