SU ESPOSA LE QUITABA LA TARJETA Y SOLO LE DABA 20 PESOS… ÉL LA LLAMÓ TACAÑA, HASTA QUE ABRIÓ EL SOBRE QUE ELLA ESCONDIÓ POR 5 AÑOS

Había pollo rostizado, sopa de codito, tortillas calientes, refresco de manzana y hasta un flan pequeño.

Maribel llevaba un vestido rojo sencillo, el mismo que usó cuando todavía eran novios y caminaban por la Alameda agarrados de la mano.

—Feliz aniversario, Martín —dijo ella, sonriendo nerviosa.

Él no sonrió.

—¿Y esto con qué dinero lo compraste?

Maribel se quedó helada.

Antes de responder, su celular vibró sobre la mesa.

Martín alcanzó a leer el mensaje.

“Doña Maribel, mañana firmamos. Traiga el último pago. —Ernesto.”

El rostro de Martín se endureció.

—¿Ernesto? —preguntó con la voz quebrada de coraje—. ¿Quién demonios es Ernesto?

Maribel palideció.

—Martín, espera…

Pero él ya había tomado el celular.

—¡5 años quitándome mi dinero para dárselo a otro cabrón!

Maribel abrió un cajón, sacó un sobre amarillo grueso y lo puso frente a él con las manos temblando.

—Antes de decir otra cosa, abre esto.

Martín miró el sobre como si fuera una bomba.

Y cuando rompió la solapa, sintió que el aire se le atoraba en el pecho.

PARTE 2

Dentro del sobre no había cartas de amor.

No había fotos.

No había pruebas de una traición.

Había papeles de notaría.

Martín sacó la primera hoja con las manos tensas, todavía respirando como toro encerrado.

Leyó el encabezado.

“Contrato de compraventa.”

Luego vio su nombre.

Martín Hernández López.

Y al lado, el de ella.

Maribel Cruz Hernández.

Después leyó la dirección.

Un terreno de 120 metros cuadrados en Tecámac, Estado de México.

Martín parpadeó.

Volvió a leer.

La hoja parecía burlarse de su enojo.

—¿Qué es esto? —murmuró.

Maribel se limpió una lágrima con el dorso de la mano.

 

 

Vea el resto en la página siguiente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *