Sino porque ya no iba a permitir que esa tela perteneciera a la traición.
La última vez que vi a Chloe, me miró desde el otro lado del pasillo del juzgado con la expresión vacía de alguien que se encuentra por fin con consecuencias que siempre creyó reservadas para otras personas. No habló.
Yo tampoco.
Simplemente pasé a su lado, llevando mi propio nombre, mi propio futuro y una vida que nadie de esa familia volvería a robarme.