Preparación paso a paso
1. Cocción inicial
Comienza colocando los codillos en una olla grande. Añade suficiente agua para cubrirlos completamente, junto con:
Sal
Pimienta en grano
Hojas de laurel
Lleva a ebullición y cocina a fuego medio durante unos 30 minutos. Durante este tiempo, la carne empezará a ablandarse y a absorber los aromas de las especias.
Este paso también elimina impurezas y prepara la carne para el asado, evitando que quede seca.
2. Preparar los codillos
Una vez cocidos, retira los codillos del agua y escúrrelos bien. Puedes secarlos ligeramente con papel de cocina para mejorar el dorado en el horno.
Después:
Úntalos con aceite de oliva o mantequilla
Colócalos en una bandeja de horno
Este paso ayuda a que la piel se dore mejor y adquiera una textura crujiente irresistible.
3. Sazonado aromático
Espolvorea sobre los codillos:
Tomillo
Laurel picado
Pimienta molida
Un chorrito adicional de aceite de oliva
Si quieres intensificar el sabor, puedes añadir también ajo picado o cebolla en la bandeja. Estos ingredientes aportarán un aroma delicioso durante el horneado.
4. Horneado lento y jugoso
Precalienta el horno a 180 °C. Introduce la bandeja con los codillos y hornéalos durante aproximadamente 1 hora y 45 minutos.
A mitad del tiempo de cocción:
Añade el vaso de vino tinto
Dale la vuelta a los codillos
El vino no solo aporta sabor, sino que también ayuda a crear una salsa natural con los jugos de la carne.
5. El truco para que no quede seco
Durante el horneado, es fundamental:
Darle la vuelta a los codillos varias veces
Regarlos con sus propios jugos
Este proceso asegura que la carne se mantenga hidratada y absorba todos los sabores. Es la clave para lograr una textura jugosa por dentro y una superficie dorada por fuera.
6. Toque final crujiente
Si te gusta la piel bien dorada y crujiente, puedes subir la temperatura del horno a 200 °C durante los últimos 10–15 minutos.
Este paso final crea una capa exterior deliciosa que contrasta perfectamente con la ternura del interior.
Cómo servir el codillo asado
El codillo asado es un plato contundente, por lo que conviene acompañarlo con guarniciones sencillas que equilibren su sabor. Algunas opciones ideales son:
Puré de patatas: suave y cremoso, combina perfectamente con la carne
Patatas asadas: absorben los jugos del codillo y se vuelven irresistibles
Arroz blanco: una opción ligera que equilibra el plato
Verduras al horno: como zanahorias, cebolla o pimientos
También puedes servirlo con una ensalada fresca para añadir un contraste más ligero.
Variaciones del codillo asado
El codillo es una receta versátil que admite muchas variantes según la región o el gusto personal.
Estilo alemán
En Alemania, el codillo se suele preparar con cerveza en lugar de vino. Esto le da un sabor más intenso y ligeramente amargo. Además, se acompaña con chucrut y patatas.
Toque dulce
Algunas versiones incluyen miel o mostaza para crear un glaseado caramelizado. Esto aporta un contraste dulce-salado muy interesante.
Más aromático
Puedes añadir:
Ajo
Romero
Cebolla
Zanahoria
Estos ingredientes enriquecerán la salsa natural que se forma durante el horneado.
Consejos para un resultado perfecto
Elige codillos frescos: cuanto mejor sea la calidad de la carne, mejor será el resultado
No omitas la cocción previa: es clave para la textura
Controla el horno: cada horno es diferente, así que ajusta el tiempo si es necesario
No tengas prisa: el codillo necesita tiempo para desarrollar todo su sabor
Guarda los jugos: puedes usarlos como salsa para servir
Valor nutricional aproximado
El codillo de cerdo es una carne rica en proteínas y grasas, lo que lo convierte en un plato energético y saciante. Es ideal para ocasiones especiales o comidas familiares, pero conviene consumirlo con moderación si se sigue una dieta baja en grasas.
Un plato para compartir
El codillo asado no es solo una receta, sino una experiencia culinaria. Su preparación lenta, su aroma en el horno y su presentación en la mesa lo convierten en un plato perfecto para compartir en familia o con amigos.
Es una opción ideal para fines de semana, celebraciones o cualquier ocasión en la que quieras impresionar sin complicarte demasiado. Además, su preparación sencilla lo hace accesible incluso para quienes no tienen mucha experiencia en la cocina.
Conclusión
El codillo asado es una receta clásica que nunca falla. Con ingredientes simples y una técnica adecuada, puedes lograr un plato lleno de sabor, jugoso y con una textura irresistible.
Siguiendo estos pasos y consejos, conseguirás un codillo perfecto: tierno por dentro, dorado por fuera y lleno de aroma. Ya sea acompañado de patatas, arroz o verduras, este plato siempre será una apuesta segura.