Parte 1
“No debiste haber venido. El olor de esa ropa barata está arruinando mi fiesta.”
Esas fueron las últimas palabras que la prometida de mi hermano me susurró al oído antes de levantar la muñeca con perfecta elegancia y derramar una copa entera de Cabernet Sauvignon añejo sobre mi vestido blanco.
El vino me golpeó como una bofetada. Al principio, estaba tibio, luego helado al instante al contacto del aire con la tela empapada. Lo oí antes de sentirlo del todo: el fuerte chapoteo del vino caro derramándose sobre mi pecho, el suave repiqueteo al caer al suelo y los jadeos ahogados de los invitados que estaban cerca.